Negar las emociones

Nunca nos paramos a analizar las consecuencias de la forma que vivimos nuestras emociones, vamos muchas veces a “piñón fijo “, reaccionamos automáticamente negando y ocultando emociones que son naturales y sanas, que nos hacen humanos: la tristeza, ira, miedo, enfado, ansiedad…pero que consideramos que no son buenas y que socialmente no es aceptable demostrar porque es un síntoma de debilidad.

La sociedad en general ha ido demonizando la vivencia y expresión de esas emociones, han proliferado los libros de autoayuda que nos enseñan a evitarlas con diferentes estrategias:  pensar en otra cosa, meditación para no pensar , actividades que nos hagan agotarnos y estar felices….etc. Todo como alternativa a medicarnos, también con el objetivo de evitarnos sufrimiento o que hagamos sufrir a los demás, como si tuviéramos que vivir en permanente estado de alegría y felicidad total, siempre disfrutando, o en estado estoico, indiferentes a todo lo que ocurra.

Cada persona tiene su forma de vivir y reaccionar ante los acontecimientos de la vida, sean buenos o malos: una palabra de amor, un accidente, una fiesta, una discusión, una muerte, un nacimiento…la vida está llena de situaciones muy diversas y es bueno y necesario vivir y expresar las emociones que se nos generan con ellas.

Siempre queremos mostrarnos alegres y contentos ante los demás, cuando la realidad nos demuestra la variedad de estados del ser humano¿por qué negar que sentimos incertidumbre ante el futuro cuando hemos cambiado de trabajo ? O ¿ tristeza por una pérdida?

No hay que paralizarse en esos estados tampoco, hay que aceptar esas emociones y vivirlas como parte de nuestra vida, quizá necesitemos ayuda de un profesional,no importa, lo importante es que con el proceso de aceptación profundizaremos en el conocimiento de nosotros mismos, seremos capaces de superarlas y hacernos más fuertes, reconociéndolas si vuelven, manejándolas con facilidad y naturalidad, lo que nos enseñará por otra parte, a aceptarlas en los demás y poder ayudarles en sus procesos.

PsicoActive.

Deja un comentario