DISFRUTA DE SER QUIEN ERES, LAS COMPARACIONES SON ODIOSAS

A lo largo de nuestra vida convivimos con muchas personas diferentes, cada uno con características ùnicas que marcan la diferencia entre unos individuos y otros. En algunas ocasiones es inevitable que nos comparemos o nos comparen con otros, bien sea por el físico, por capacidades intelectuales, por situación económica…a veces puede motivar a la persona para mejorar, para intentar llegar a logros que ve en otros, pero muchas veces las comparaciones se hacen para criticar o resaltar alguna carencia y eso evidentemente no ayuda en nada.
Por ejemplo, ahora que termina el curso vemos cómo se hacen comparaciones por las notas hundiendo y desanimando al alumno que se ha esforzado y no ha alcanzado el éxito exigido etc. En muchos casos esos niños se convierten en adultos que siempre buscan referencias en los demás, siempre comparan lo suyo con lo de otros y generalmente de una manera poco generosa para ellos.
Si nuestros referentes están fuera de nosotros mismos nunca avanzaremos, es fundamental conocerse y valorar las diferencias individuales, nuestras características únicas, las que nos definen, si nosotros no las valoramos los demás tampoco lo harán,es como si intentáramos vender un objeto diciendo que está defectuoso desde el principio.
Mientras estamos pendientes de los éxitos, las propiedades , las capacidades de los demás, no estamos viviendo nuestra vida y nuestro momento, no sacamos partido a lo nuestro;
Además no somos imparciales, vemos sólo lo que brilla de la otra persona, nos las carencias o dificultades que pueda tener en otros aspectos, o que esa persona ni siquiera se ve tan bien como nosotros la vemos.
Cada uno tenemos una variedad de decisiones que tomar en la vida , cada persona ve la vida de distinta manera, tiene prioridades distintas y opciones múltiples para llegar al objetivo de ser feliz con su vida, cada uno con la suya, si todos fuéramos iguales seríamos como robots hechos en serie y la individualidad no existiría, ni las huellas digitales, que no hay dos iguales!
¿Quién puede decidir qué es lo mejor para mí? Sólo yo y no tiene que ser lo mismo que para el otro. Claro que hay personas que harían lo que fuera para conseguir una joya o objetos de mucho valor económico, sin embargo para otros eso es algo sin importancia. Lo importante es tener claras nuestras prioridades, valorar nuestros logros sean los que sean y por encima de todo valorarnos a nosotros mismos sin compararnos con nadie, somos nuestra mejor opción!

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